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Por Pamela Ramírez RiquelmeQuienes tienen el privilegio de haber vivido varias, o sólo algunas en mi caso, de las décadas que han visto correr por sus años a los camaleónicos sonidos del Rock & Roll, saben que en ese largo camino se han encontrado con innumerables voces, solos de guitarras, letras para recordar mientras se va por la calle o melodías para dedicarle a la novia o novio de turno.
Pero también, sabemos que en medio de tanta buena, y por cierto pésima, música, existen piezas que no sólo nos robaron su atención por un rato, sino que nos deslumbraron y se quedaron en nuestras vidas sonoras para siempre. Verdaderas “joyitas” que sin querer queriendo, reflejan un sentir individual y a la vez, pueden llegar a convertirse en la voz de una generación o el latir de una década completa.
“Tommy” de The Who, “Are you Experience” de Jimmy Hendrix, "Nevermind" de NIrvana, el primer disco de Elvis o cualquiera de los grandes clásicos de The Beatles… la lista es grande pero selecta. Encuentras listas arbitrarias en las grandes revistas y a veces no estás de acuerdo, per para eso existen las propias selecciones que catalogamos por años, alegrías, penas, lo que la música te provoque.
“Quiero que este disco sea el The Wall de la Generación X”, decía sin aspavientos Billy Corgan al minuto de referirse al por ese entonces su nuevo disco: “Mellon Collie and the Infinite Sadness”. No sé si el quizá ambicioso deseo del pelao Corgan se habrá hecho realidad al pie de la letra, pero sin duda si hablamos de imprescindibles en la década de los 90’s, el tercer disco de estudio de The Smashing Pumpkins lo es, sí o sí.
Queda poco para terminar esta, la primera década del siglo 21. Mirando hacia atrás, aún no se me ocurre ningún disco que haya marcado demasiado como un “Mellon Collie…”, o un “Ten” de Pearl Jam. Quizá es necesaria la distancia para apreciar mejor, aún queda tiempo para que alguien nos sorprenda. ¿A usted querido lector se le ocurre alguno?


Cada vez que se habla del mundo de rock el imaginario es el mismo: Chaquetas de cuero, actitud agresiva, muros de distorsión atravesados por baterias lacerantes y lineas de bajo que retumban en el pecho. Pura pasión revelada en una de sus formas más potentes.
Asi es como las melodías suaves y las voces cadenciosas quedaron injustamente segregadas a un ámbito distinto, uno marcado por los clichés, la "mamonería" y toda esa batería de elementos cursis que injustamente recaen sobre el siempre vilipendiado Pop.
Durante los 80, la Mega estrellas como Madonna, Michael Jackson, Cyndi Lauper y otros nefastos personajes hicieron suyo el témino "Pop" y lo bombardearon con una falsedad emocional que llenó de dudas para siempre la validez de los acordes limpios y esa capacidad intrínseca que tiene la música de ser simplemente hermosa.
Sin embargo, de tanto en tanto, surgen bandas o artistas que nos ayudan a entender que básicamente la verdadera música es una sola y que su elemento principal es la honestidad. No siempre el que mete más bulla es el que te sacude más la cabeza, sino es quien se conecta con el público a través de su emocionalidad hecha sonido y apela directamente a todas esas sensaciones que compartimos los seres humanos. Ya sea que nos guste el Harcore, el Punk, el Indie, el Metal, etc, cuando una canción toca una fibra del alma, lo hace sin mirar estereotipos.
Ejemplos hay demasiados. En plena década de los 90, cuando todo parecía ser oscuro y depresivo para los jóvenes rockeros, emergió un personaje hermoso llamado Shannon Hoon (Blind Melon) que fue capaz de filtrar pequeños rayos de sol en una juventud americana sin esperanzas. Gary Moore no tuvo reparos en dejar a un lado su exitosa carrera en el Heavy Metal y componer "Still Got The Blues", tema con el que vertió su ser de manera íntegra sobre la gente.Y el mismo Jimi Hendrix nos electrizó de forma similar con canciones como la monstruosa como "Voodoo Child" y la increiblemente bella "Angel", demostrandonos que rock y pop son simplemente rótulos vacios, que lo verdaderamente importante está por sobre las definiciones.
En el espíritu de los párrafos anteriores es que el disco de esta semana será "The Magic Numbers (2005)", de la banda del mismo nombre. Estos ingleses que durante el fin de semana pasado, en el Teatro Teletón, demostraron que no es necesaria una muralla de amplificadores para despertar las pasiones y que con un sonido simple, armonioso, pero por sobre todo honesto, se puede rockear en todo el impreciso sentido de la palabra.
Puedes descargar "The Magic Numbers" en la siguiente dirección: http://www.mediafire.com/?70jym1ufiwd
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(Del gr. μέλος, canto con acompañamiento de música, y ‒́mano).
1. adj. Apasionado por la música. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a la melomanía.
Para los más aplicados, se trata de la combinación del ritmo, la melodía y la armonía. Para otros, no es más que un mero acompañamiento que pueda rellenar los odiosos silencios de una fome consulta dental o una excusa para tararear desde el piso número veinte hasta el segundo, marcado en un viejo ascensor. Y si le preguntamos a una chillona señora con bata y cachirulos, lo más probable es que diga que es un ruido desagradable.Sitio certificado por |
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