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8.9.09

Carnaval de Explosivo Dramatismo

A.Z.C.

Conocido por ser un autor inquieto y multifacético, el australiano Nick Cave ha creado una imagen clara de sí mismo: la de “poeta maldito”, hombre torturado, explosivo y dramático así como alma "renacentista" que se pasea por las artes visuales, la literatura y el cine. Sin embargo, más allá de dicho personaje devenido a veces en caricatura, Cave ha marcado en forma indeleble su importancia en la que es su principal actividad: la música.

Ya sea en sus inicios como parte de ese torrente de primitiva energía llamado The Birthday Party (1980-1984); junto a The Bad Seeds, la agrupación con la cual se hizo mundialmente famoso (1984-Actualidad) o al mando de su más reciente proyecto denominado Grinderman (2007-Actualidad), lo cierto es que aquel personaje de tintes góticos, delgada contextura, gracioso bigote, lisa melena y atuendo sacado del baúl del abuelo, es un músico que ha sabido pasearse por los más disímiles sonidos. Violencia, nostalgia y oscuridad que tienen en la placa de 1986, Your Funeral... My Trial, uno de sus primeros ejemplos de efectiva reunión.

Se trata de un álbum en el cual el músico une con perfecta armonía las dos principales facetas de su trabajo: la impulsividad casi tribal de sus inicios con The Birthday Party y el melancólico lamento de lo que vino luego junto a The Bad Seeds. Porque este cuarto disco de las “malas semillas” se caracteriza por su variedad, ambientación carnavalesca y experimentación sonora, las cuales se hacen patente en forma a veces elegante y otras más desenfadada, uniendo los tópicos sonoros y emotivos clásicos de la agrupación: oscuridad, melancolía, pasión, arrebato, religiosidad y erotismo.

Una placa que entrega algunos temas clásicos como Jacks’s Shadow, Sad Waters, Scum o The Carny -que funciona como una especie de preámbulo a lo que será luego el alabado Murder Ballads (1996)- y a través de los cuales se demuestra la capacidad del músico y sus secuaces para engendrar piezas con vida propia, las que a través del vaivén de sus notas logran transmitir una atmósfera y relatar una historia sólo con el progreso de su melodía (aunque no hay que dejar en ningún caso de lado las letras y la declamación que Cave hace de ellas, uno de los sellos de su carrera).

Your Funeral… My Trial es un disco importante en la historia de la agrupación por ser el punto de inflexión de dos vetas fundamentales en el desarrollo de la banda y su líder, quien pasó de post punk hiperventilado a engendro gótico moderno para llegar luego a algo así como caballero maduro un tanto siniestro. Una metamorfosis que pese a todo, y afortunadamente, ni el mismo músico se cree y que lo tiene a sus 52 años más que activo y revisitando en forma constante géneros que no pierden nunca de vista su veta más rockera.

Pincha aquí para descargar el disco

14.6.09

El otro Britpop


M.C.C.

Inevitablemente el imaginario del britpop nos remite a Suede, Blur y Pulp. Pero antes de ellos hubo dos grupos que fueron los que mayormente sembraron las raíces para que la música independiente de Gran Bretaña se transformara en un fenómeno mundial a mediados de los '90. Una de esas bandas fue The Stone Roses, pero sin lugar a dudas que la principal fuente de inspiración fueron The Smiths y posteriormente su vocalista Morrissey.

Debido a aquello es que prácticamente toda esa camada de artistas siguieron cultivando las melodías extremadamente amables de sus predecesores. Canciones fácilmente disfrutables al oído, quizás con algo de perversión en las letras, pero que se desvanecía por las melodías pegajosas que emanaban de los grupos.

Todo aquello es lo que se puede apreciar a primera vista, pero de la misma forma, una pequeña camada de esas bandas tenían otros referentes para crear su música y de inmediato se terminaron desmarcando de la otra vertiente del britpop. Así Supergrass, Kula Shaker y Oasis cultivaron una sonoridad que se remitía más al rock de los '60 y '70, sonidos más crudos y ruidosos. The Kinks, Sex Pistols, The Who y/o The Beatles eran sus guías.

Dentro de ese subgrupo es que se puede meter a Stereophonics, un conjunto algo desconocido por este lado del mundo, y que pese a formarse en 1993, recién en esta década llegó al éxito, precisamente con el disco Lenguage Sex Violence Other? (2005).

Quizás que en estos años se le concediera la atención que merecía Stereophonics se debe a que fue en este siglo se vivió el auge de las bandas que rescataban el sonido setentero del rock. Eso los galeses lo habían cultivado desde siempre, pero en esta placa se llevó a un nivel superior. Lo melódico de algunos temas como Dakota, Lolita o Rewind podrían haber sido simples canciones pop, pero siempre las aderezaron con un sonido rasposo de la guitarra y (algo muy raro en el britpop) incluyendo algunos solos de guitarra más complejos que la media de lo suele escucharse en este tipo de música, lo que da más vitalidad aún al disco. Y esto último se aprecia mucho mejor en los temas más acelerados de la placa como Doorman o Girl, donde claramente se puede escuchar la influencia punk de los Sex Pistols.

La labor del vocalista Kelly Jones merece consideración aparte, pues no teme cantar carraspeado, dejando que las voces limpias sean simples momentos esporádicos. Además hay que agregar ese desgano con aires de arrogancia en la interpretación (que recuerdan los primeros años de Liam Gallager en Oasis), algo inherente en la oleada original del punk en Inglaterra.

Ciertamente Stereophonics dieron un paso gigante en la fusión de elementos que los hicieron acreedores de un sonido que ojalá se replicara más en las bandas mainstrem del viejo continente.

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5.6.09

El anticipo de lo grande


M.C.C.

En el afán de la prensa por crear fenómenos para reemplazar a los otros anteriores (y así tener siempre sobre qué reportear), muchos han sido los grupos musicales que fueron ignorados en un principio para después convertirse en fetiches. A Black Sabbath le pasó en sus inicios, lo mismo con The Police, por poner dos ejemplos al azar.

En los '90 esto pasó con The Smashing Pumpkins y su placa Gish, que fue más bien ignorada porque todos tenían puestos sus ojos en Nevermind de Nirvana. De esta forma, la tremenda capacidad de composición que se dejó ver en el disco debut de la banda de Billy Corgan pasó sin pena ni gloria aquel 1991.

Quizás el hecho que no le prestaran la atención que creía que su banda merecía, pudo influir para que el calvo guitarrista decidiera ser más tirano aún en las grabación y creación de las canciones para su siguiente álbum, relegando a todos los miembros del grupo a ser meros expectadores. La excepción fue Jimmy Chamberlain, a quien ciertamente Corgan no le hacía el peso en la batería, gracias a que el percusionista dominaba su instrumento a la perfección al venir del exigente mundo del jazz.

Así fue como apareció Siamese Dream, el disco que hizo que la prensa comenzará a fijarse en The Smashing Pumpkins, al punto de considerar que podían seguir los pasos de Nirvana (porque eventualmente tenían que pasar de "moda"). Si bien eso no ocurriría hasta Mellon Collie and The Infinite Sadness, ya aquí se tuvo una buena probada de la duplicidad de Corgan para crear canciones que agradaran tanto a rockeros acérrimos como al mundo más pop.

Siamese Dream viaja en el límite de los sonidos del rock indie y la música mainstream de frentón, dejando claro que no eran cosas necesariamente excluyentes. Geek U.S.A. y Disarm son ejemplos de ambos estilos, el ruido contrapuesto con la balada pop. Today, Quiet y Mayonaise, por nombrar algunas, vendrían a ser la fusión de esas sonoridades, haciendo que la ecuación ciertamente esté balanceada.

Claro que no hay que dejar de lado ese dejo de repetitividad (que no es lo mismo que monotonía) que provoca "quedarse pegado", un sello siempre presente en el rock independiente de Estados Unidos desde la década de los 80'.

El segundo disco de los Smashing Pumpkins ciertamente no es la obra cúlmine de la banda, pero sí un buen indicio de lo que se vendría después.

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2.6.09

Progresivamente a la chilena


M.C.C.


El rock progresivo en Chile desde la década de los '90 en adelante no se ha caracterizado por tener nuevos grandes exponentes. Polímetro fue una de las pocas agrupaciones en generar algo de ruido, pero cultivando la variante metalera del género, aunque tampoco pasó mucho con ellos, principalmente por las diferencias internas y por el innegable parecido de sus temas con Dream Theater. Quizás Alejandro Silva se podría incluir aquí, pero en realidad lo de él se acerca más al shredding, por el excesivo protagonismo de la guitarra por sobre los otros instrumentos.

Así que básicamente el panorama del rock progresivo en nuestro país a primera vista se reduce a Los Jaivas, Congreso y Fulano, es decir, bandas que ya tienen varias décadas en el cuerpo. Y a decir verdad, los primeros son los únicos en ser realmente populares.

Lo anterior se explica porque el rock progresivo nunca se ha caracterizado por ser altamente masivo, y no solo en Chile, sino que en todo el mundo. Pink Floyd y Rush deben ser las grandes excepciones a la regla. Esto puede ser debido al gran nivel de complejidad que tienen muchas de las composiciones, con abundantes solos de los distintos instrumentos, melodías a contratiempo, infinidad de quiebres, canciones largas y a veces instrumentales, en resumen, un despliegue de virtuosismo que muchas personas simplemente no toleran, comprenden o creen innecesario.

Quizás por todo aquello es que el disco Mixolidio de la agrupación chilena Ergo Sum pasó demasiado inadvertido cuando se editó, y ahora ha tomado un poco más de vuelo por el concurso de guitarra en que está Alexandros Tefarikis, quien viajará a Inglaterra a participar en dicha competición.

Más allá de ese hecho anecdótico, el álbum de esta banda es impresionante. Primero por la pulcritud con que está ejecutado (muchos de los temas están en vivo)y segundo por la simbiosis que se genera al lograr mezclar correctamente la influencia del rock en inglés con sonidos propios de los exponentes locales del estilo. Esto se manifiesta a nivel de arreglos sobretodo, donde se nota la influencia de Fulano, con el teclado sacando sonidos de flauta, y la incorporación de instrumentos de percusión atípicos, como son la marimba y el vibráfono.

La virtuosidad está presente por todos lados, pero de forma tan sutil y bien puesta que difícilmente uno termina sobrepasado por los pulcros barridos de guitarra y quiebres en los temas. Todo siempre con su dosis justa de sonidos metaleros para otorgarle esa intensidad y dramatismo siempre necesarios a las canciones.

Rara vez se escucha una adopción tan buena de un género extranjero por parte de una banda chilena, así que habrá que esperar que Ergo Sum tenga la oportunidad de masificarse y crear escuela en nuestro país.

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27.4.09

Disco de la Semana: May I Sing With Me de Yo La Tengo


Rodolfo Rojas

May I Sing With Me de Yo La Tengo es uno de esos discos que te provoca apetito musical, donde después de escucharlo no queda más remedio que emprender la búsqueda de información sobre esta banda originaria de Hoboken, New Jersey, un pueblo que mira a New York desde el otro lado del río Hudson.

El nombre del grupo surge de una anécdota deportiva que le sucedió a los New York Mets, cuando para evitar que en el esfuerzo por detener la pelota los jugadores chocaran con un defensa latino, todos le gritaban "Yo la tengo", estrategia que sirvió hasta que otro jugador que no había ido a los entrenamientos chocó con el defensa.

Esta placa lanzada en 1992 es la quinta del grupo desde que se formó en 1984, cuando el matrimonio formado por Georgia Hubley y Ira Kaplan empezó a poner anuncios en bares y tiendas de discos buscando integrantes para su banda.

En los primeros trabajos se experimentó con sonidos cercanos al folk en discos como Ride The Tiger (1986), New Wave Hot Dogs (1987) , President Yo La Tengo (1989)y Fakebook (1990), pero la rotación de los integrantes, las bajas ventas y las tibias críticas no ayudaban mucho al despegue de la banda, situación que cambió con la llegada del bajista James McNew, que logró integrar estos “polos opuestos” que existían en el grupo: las raíces folk y rock de Ira y la delicadeza más popera de Georgia, logrando un resultado que suena a la vez familiar pero también novedoso.

Es este el primer registro de Yo La Tengo que suena fresco y energético pero también melancólico, elementos que se convertirían en característicos de la banda en sus próximos álbumes como Painful (1993), Electr-O-Pura (1995) y I Can Hear the Heart Beating as One (1997), en donde el lado más suave de Georgia empezó a predominar para acabar con uno de los discos más electrónicos de la banda: And Then Nothing Turned Itself Inside Out (2000), donde Georgia llegó a imponer casi por completo el lado más pop del grupo.

A pesar de eso, la banda vuelve a acercarse a su sonido original con discos como Summer Sun de 2003 y I Am Not Afraid of You and I Will Beat Your Ass , de 2006, que suenan más parecidos a la banda que sorprendió a todos en la escena indie de principios de los noventa y que gracias a las constantes giras y al incondicional apoyo de la crítica, han llegado a ser una de la más prominentes bandas de la escena indie.

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20.4.09

Música para flotar

A.Z.C
“Señoras y señores estamos flotando en el espacio”, dice una mujer. Su voz suena como cuando desde la cabina del avión, la azafata informa del destino y las condiciones del viaje, salvo que en esta oportunidad, el recorrido comienza justo después de pulsar play.

Ladies and Gentlemen We Are Floating in Space es el título de la tercera placa de la banda británica Spiritualized. Lanzado en 1997, es un disco que busca introducir a quien lo escucha en una aventura cargada de referencias al amor y el desamor, la nostalgia, el desamparo y las drogas. Un camino que deambula entre atmósferas épicas, hipnóticas y esquizoides con melodías dominadas por guitarras de rock, sonidos electrónicos y coros de gospel.

La agrupación liderada desde su formación, en 1990, y hasta hoy, por Jason Pierce (o J. Spacemen, en alusión a su anterior banda Spacemen 3), tiene en él a su hombre ancla, quien como vocalista y compositor de los temas -tanto de las letras como de las melodías-, hizo de este álbum un ejercicio de terapia personal. Un quiebre amoroso: su separación de la bajista de la agrupación, Kate Radley -quien se había casado dos años antes en secreto con el cantante de The Verve, Richard Ashcroft-, se transformó en la fuente de inspiración para un trabajo que se caracteriza por la elaboración de marcados ambientes en cada uno de sus temas, los cuales pese a diferenciarse notoriamente unos de otros, parecieran encajar perfectamente como parte de un todo: el universo Pierce.

Porque Ladies and Gentlemen... necesita ser oído de corrido y sin interrupciones, como si fuese una larga sinfonía con distintos actos que, en este caso, se inicia con la delicadeza introductoria del tema que lleva el mismo nombre del disco y que pese al conmovedor espíritu elegiaco logrado con su melodía y su particular interpretación, es desarmado por la energía de Come Together, tema que da rienda suelta a las influencias gospel de la placa.

De igual forma, destacan las monumentales I Think I’m In Love, que en poco más de ocho minutos entrega los poderosos versos de un tema sencillo en su letra, peculiar en su fraseo y potente en su interpretación; la demoledora melancolía de Broken Heart; la potente energía de Electricity, quizá la más tradicionalmente rockera de todas las canciones, y los tintes jazzeros de No God Only Religion o Cop Shoot Cop, en algunas secciones de sus 16 minutos.

En definitiva, un álbum esencial en el sonido de la escena inglesa de los 90, pero aquella que no olía a brit pop, y en la carrera de una banda que logró con este trabajo uno de sus puntos más altos. Un más que recomendable recorrido por el sonido de una agrupación acostumbrada a la creación de envolventes atmósferas y que en este disco se suceden y derriban unas a otras, como las emociones humanas. Una tableta de 70 minutos que vale la pena tomar.

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12.4.09

Dos mundos muy similares


M.C.C.

En ese entonces no eran las leyendas del Hard Rock que son ahora, sino una banda que buscaba su identidad en el mundo de la música. Fue en esa exploración en que Deep Purple se atrevió en 1969 a juntar guitarras distorsionadas y una orquesta para crear un disco incomprendido en su momento, pero que con la perspectiva que da el tiempo se la ha puesto en su justo lugar. Concerto for Group and Orchestra fue el primer intento serio y bien logrado de mostrar que la música docta no estaba tan lejana del rock.

Décadas más tarde, todo el apartado del Heavy Metal con tintes épicos (en Chile conocido como Power Metal, término algo ambiguo en otras partes del mundo) había perfeccionado lo que los ingleses iniciaron. Lamentablemente, todo el trabajo de éstas bandas lo hacía posible el estudio, pues en vivo se tenían que conformas con bases o un miserable par de teclados, que ciertamente nunca reproducirán a cabalidad las sensaciones de una orquesta.

Eso, hasta que Metallica en 1999 se atrevió a tomar su música (que ya abarcaba desde el hard rock más setentero hasta el Thrash Metal más puro de sus origenes) y mezclarla en vivo y en directo con la Sinfónica de San Francisco, produciendo lo que sería conocido como su disco S&M. Un proyecto ambicioso, caro y parafernálico que entusiasmo a los fans de la vieja escuela, que con los discos Load y Reload habían quedado decepcionados.

La conjunción del mundo del Metal y el docto estuvo a cargo de Michael Kamen, reconocido compositor de música para películas y televisión (Brazil, Hard To Die, Band of Brothers entre otros). Este personaje dirigió la orquesta y efectuó los arreglos, que le tomaron 3 meses y medio de arduo trabajo, el que finalmente se vería reflejado en un disco grandioso que superó las espectativas de todos.

Desde la obertura con el clásico The ecstasy of gold de Ennio Morriconne ya se da cuenta que el sonido grandilocuente será la característica de todos los temas. Esa sensación de estar frente a una montaña gigante es lo que produce escuchar las versiones de One, For whom the bells tolls o The call of the Ktulu. Sin lugar a dudas esta última es la que más ganó con la orquestación, si ya producía los mismos escalofríos que el relato de H.P. Lovecraft en que está basado, ahora simplemente es la transcripción perfecta al mundo musical de ese texto.

También destacan No leaf clover y Human, las canciones compuestas especialmente para la ocasión, sin ser geniales, cumplen. Los temas de la era Load salen bien parados, en especial Fuel y Bleeding me, el otro tema que se perfeccionó con los sonidos de la sinfónica.

El disco es impresionante, en especial si se mira en momento en que Metallica se atrevió a dar el paso, pues todos ya los daban como un avión en picada. Con este disco los estadounidenses no solo demostraron estar en genial forma, sino que fue el ejemplo final que la música docta y el metal tienen más puntos en común de lo que se suele creer.



19.3.09

Una máquina perfecta

M.C.C.

Charly García es ampliamente reconocido por su carrera solista y Sui Generis. Pero en la vida artística del argentino hay otros proyectos tanto o más interesantes incluso. Es el caso de la banda que formó en 1976 y con la que sacó dos discos, La Máquina de Hacer Pájaros. En esta suerte de supergroup Charly exploró la virtuosidad técnica y compositiva en sus canciones. Por ello García se hizo rodear de gente a la altura del proyecto. Convocó al ex Pescado Rabioso Carlos Cutaía en los teclados, al guitarrista Gustavo Bazterrica, también a José Luis Fernández, fundador de la banda progresiva Crucis, y a Oscar Moro, quien había sido parte de Los Gatos, una de las agrupaciones seminales del rock argentino. En tanto Charly haría voces y teclados, siendo el hecho de tener un par de estos instrumentos en una misma banda algo bastante innovador.

Con claras influencias de rock británico (en especial Pink Floyd, Yes y Genesis), el sonido de este conjunto se alejaba del hippismo de Sui Generis para adentrarse en el rock progresivo con tintes sinfónicos (y algún dejo de hard rock a lo Deep Purple), un campo poco explorado incluso hasta el día de hoy en esta parte del mundo.
Las melodías extremadamente armoniosas y el cuidado trabajo vocal que son el sello característico en el trabajo de Charly García aquí se ve potenciado por la notable ejecución de los instrumentos y por la cantidad de arreglos, ya sea en la batería, teclados o guitarra, cada músico tiene su tiempo y espacio para hacer de las suyas. De ahí que el estándar de canción de 3 minutos no sea una constante en el disco, pues ciertamente limita la licencias creativas que abundan en el álbum.

En este trabajo es donde más se nota la capacidad del oído absoluto que tanto los músicos argentinos admiran de Charly, además de demostrar su virtuosidad como instrumentista, que siempre ha estado más bien escondida en sus trabajos más masivos.


17.3.09

El otro Stoner

M.C.C.

Para los más puristas, solo ha existido un grupo de Stoner: Kyuss. Y quizás algo de cierto hay en eso, pues varios de los herederos de la banda de California también suelen ser clasificados en el otro hijo directo de los sonidos de Black Sabbath, el Doom Metal. Pero más allá de lo complicado de la definición del estilo, lo que si es claro es que tuvo su cuota de importancia en la escena underground de Estados Unidos de la primera mitad de los '90, donde quedó relegado a un segundo plano por el boom del Grunge.


Y entre los grupos más interesantes que aparecieron en esos años, estaba Fu Manchu. A diferencia de las lisérgicas melodías y letras de Kyuss, estos otros californianos tenían un estilo más lúdico. Ejemplo patente de aquello es el mismo nombre del grupo, tomado de un personaje oriental (una parodia ridícula para ser precisos) de las novelas policiacas de Sax Rohmer, que también fue llevado a los comics y películas de bajo presupuesto.

El disco The Action is Go (1997) muestra precisamente el lado más divertido de la agrupación. Skateboarding, mujeres, ovnis y cosas de ese tipo abudan en sus líricas, además de un ritmo muy juguetón, o saltón si se quiere. Aquí el pedal wah wah para la guitarra ocupa un lugar de privilegio, el sonido acuoso hace sentir que todo es menos serio, que realmente se está en una fiesta en la playa. La voz de Scotr Hill ayuda sin lugar a dudas, con ese tono desprolijo, que da la sensación de estar cantando con una sonrisa que se puede transformar en carcajada. Si bien la presencia de la distorsión seca para el bajo característica del Stoner también está, no es la predominante.


Un jardín poco fértil

Manuel Catrilef Cea

Iron Butterfly fue una banda que tuvo varias oportunidades de transformarse en un ícono a la altura de Led Zeppelin o Deep Purple. Con músicos talentosos, en pleno periodo del "flower power" y con una canción asquerosamente pegajosa y original en aquellos años, el grupo estadounidense se encargó se desperdiciar el potencial que tenían.

Su segunda placa, In-A-Gadda-Da-Vida (1968), es un buen ejemplo de aquello. Con un single poderoso, el resto de los temas parecen demasiado débiles. No es que sean malos, pero al lado de la canción que le da el nombre al disco, parecen piezas demasiado simples y muy "happy" comparadas con la monstruosidad de 17 minutos, con largos solos y un aire de psicodelia oscura. Una pieza única rodeada de sonoridades más comunes.

Tal fue el impacto de In-A-Gadda-Da-Vida, que estuvo cerca de 1 año en el top ten de canciones en Estados Unidos, lo cual le permitió a la banda la posibilidad de estar en Woodstock. Pero los miembros del grupo no encontraron mejor momento que pelearse en el aeropuerto en su arribo a New York, ergo, no tocaron finalmente en el festival de la paz y amor.

Esa fue la última metida de pata de Iron Butterfly, antes de ser ignorados con su siguiente disco, y pasar a la posteridad al aparecer como una constante referencia en la cultura pop estadounidense (Los Simpsons, House M.D., Quantum Leap han usado el tema, entre varios otros).

4.1.09

Los mejores discos de 2008 (según Lado B!)

Manuel Catrilef Cea

Una lista de lo mejor, en lo que sea, tendrá como característica la arbitrariedad. En música esto se acentúa más debido a la enorme cantidad de sonidos nuevos que surgen actualmente. No es como en los 60'o 70' en que tener una banda costaba más, ahora la cantidad de artistas nuevos ha crecido exponencialmente por la facilidad para adquirir instrumentos y la gran vitrina que significa internet para difundir sus creaciones sin tener que pagarle un peso a nadie para aquello.

Por lo mismo, la lista que verán a continuación no quiere ser un absoluto y, en definitiva, es lo mejor que cada miembro del programa escuchó en el año dentro de sus posibilidades.

Esperando que no nos quieran degollar, he aquí el listado (sin ningún orden específico):


B.B. King - One Kind of Favor: Cuando a principios de años pensábamos que la salud del último de los legendarios guitarristas de Blues no le iba a permitir volver a grabar, en octubre nos demostró lo equivocados que estábamos. En este disco King y su Lucille sorprenden primero porque se alejó de la idea facilista de tener invitados para hacer más rimbombante el disco, es solo él y su banda. Lo segundo es que se alejó de los sonidos más elegantes de Mississippi para coquetear con el blues de Chicago, más rústico y libertino si se quiere. Y por último, consecuencia de lo anterior, aquí deja de lado de esa mezcla de sonidos pop con el blues para hacer un álbum de género puro, interpretado exquisitamente y que dan cuenta que los 83 años del maestro se canalizan con toda su experiencia en esta placa.

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Weezer - Weezer (The Red Album): Los nerds y sus guitarras vuelven al ruedo un disco que deja en claro que la banda es más que la figura de Rivers Cuomo. Aquí podemos escuchar por primera vez composiciones de los otros integrantes del grupo que están a la altura de las composiciones del otrora "dictador" de Weezer. Con una duración, tanto del disco como de los temas, más largos de lo habitual, en The Red Album se puede encontrar la habitual diversión y melancolía por partes iguales, pero hay algo de evolución sonora, no es el rock de guitarras fuertes y melodías pop de siempre, por ahí nos encontramos con arreglos que salen de esa norma y que hacen que no sean una copia de sí mismos.

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Calexico - Carried To Dust: Retomando esa fusión de sonidos del folklore mexicano con el country, folk y su dejo de post-rock, la banda oriunda de Arizona entrega un disco rico en la creación de ambientes y que se deja escuchar. No es de esas placas que despliegan energía catarquica destajo, es exactamente lo opuesto, un álbum que es para oír y prestar atención a lo que se cuenta y cómo se cuenta. Sin ser puramente rock, por lo mismo difícil de digerir para el oyente promedio, la originalidad que sea crea a partir de raíces musicales de distintas culturas es lo que hace valorable a este disco.

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Protest The Hero - Fortress: Junto a bandas como Avenged Sevenfold, Lamb of God, Raunchy y For The Fallen Dreams, los canadienses con su segunda placa son de la camada de bandas que han renovado al metal. Metiendo en una juguera el nivel técnico de composición de Dream Theater, la esquizofrenia interpretativa de The Mars Volta, (quizás sin querer) el notable sentido de la melodía de My Chemical Romance y su sabor a Death Metal con las voces guturales, Protest The Hero es de lo más refrescante que se puede escuchar en la música más dura. Tomando en cuenta la juventud de los integrantes (que se nota en la intensidad de cada tema), solo se pueden esperar grandes cosas de estos chicos. El metal lo agradece.

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AC/DC - Black Ice: Nadie conoce mejor la fórmula de rock de la vieja escuela que Angus Young y compañía. Sin sorprender, salvo algunos arreglos y por lo extenso del disco, lo que maravilla de la nueva placa es que la fórmula siga funcionando y enganchando a gente de 50 años como a quinceañeros. Sencillamente no aburre que desplieguen casi los mismos trucos que con Back In Black o Ballbraker. Tomando en cuenta que prácticamente todos los referente del rock clásico están disueltos, muertos o tratando de reinventarse, AC/DC se mantiene fiel a sus raíces y a lo que saben hacer: rock 'n roll fiestero como nadie más.

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R.E.M. - Accelerate: Una de las bendiciones de este año. Primero porque el disco sirvió de excusa para que vinieran por primera vez a Chile y segundo porque hacía falta que la banda volviera a rockear como en sus mejores tiempos. Después de jugueteos con la electrónica y un abuso de la balada no-romántica en sus discos anteriores y que a nadie convencían mucho, las guitarras distorsionadas vuelven a formar parte de su repertorio. Sin ser el disco más bullicioso de la historia -"No somos Metallica", declararía Michael Stipe- claramente se nota que recordaron sus raíces ligadas al punk, e impregnándose se la energía juvenil de ese estilo y del talento natural de la banda para crear canciones bien melódicas, consiguen crear un disco redondo, tanto en lo musical como en las letras, siempre políticas en su caso.

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The Mars Volta - The Bedlam in Goliath: Otra banda que nos visitó el año pasado y que despachó un disco marcado por el complejo nivel de composición, la impredecible progresión de las estructuras y esa característica sonoridad enfermiza. Jugueteando con el metal, pero marcado principalmente por lo progresivo, elementos de música latina y esa incesante esquizofrénica voz de Cedric Bixler-Zavala, el aparente caos de The Mars Volta es un despliegue de energía que revasa lo acostumbrado en el rock. Respiros hay pocos y para escuchar un disco así hay que ir con la mente predispuesta a no oír una estructura predecible en los temas. Omar Rodríguez-López con su guitarra y el resto de la banda arriesgan bastante y no están para oídos complacientes.

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Metallica - Death Magnetic: Quizás solo Chinese Democracy se podría equiparar con este disco como la placa más esperada del año. Metallica había prometido que volverían a retomar el espíritu de discos como Master of Puppets y And Justice For All, algo que tanto fanáticos como la prensa querían después del giro que dieron desde Load en adelante. Además, tenían detrás al rey midas del rock, el productor Rick Rubin, quién ya había logrado encaminar por la senda correcta a otros Thrashers de la vieja escuela como Slayer. Y Death Magnetic fue todo lo que prometió, un disco puramente metalero, que por los contantes quiebres, duración de los temas y complejidad recuerdan a And Justice For All por todos lados. Grandes solos de guitarra por parde de Hammet, baterías aceleradas, Hetfield carraspeando y gritando como nunca, quizás solo el bajo de Robert Trujillo no se luce como debiera, pero eso termina siendo un detalle. Metallica volvió con una agresividad que sorprendió a todos, volviendo a tener el respeto que nadie les debió haber perdido.

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28.12.08

Manuel Catrilef Cea

El concepto Unplugged se lo apropió MTv hacia finales de los '80 cuando gente como Jethro Tull, XTC y Bon Jovi hicieron presentaciones acústicas que tuvieron gran respuesta del público, por lo que la cadena televisiva, como buena empresa que es, decidió explotar la idea de llevar músicos a sus sets para "desenchufarse".

Desde ese entonces, el concepto Unplugged es casi indisociable de la televisora, pero la idea misma de realizar este tipo de presentaciones no es propio de la cadena de cable y se venía haciendo de un buen tiempo atrás. Sin llegar más lejos, Elvis Presley lo hizo en 1968 con su Comeback Special, además el guitarrista de The Who, Pete Townsend, también lo haría para una serie de conciertos de Amnistía Internacional.
Lo que parecen ideas originales no pueden estar más lejos de serlo, es simplemente retomar la forma seminal del rock: el nacimiento del Blues. El género padre originalmente se tocaba con guitarra acústica porque era a lo más que podían aspirar a tener los esclavos negros para desahogarse a finales del siglo XIX y principios de la siguiente centuria. Pensando en la misma línea del inicio musical, en cierta manera el fenómeno sigue hasta el día de hoy: cualquier chico o chica que se empieza a interesar en la música lo más seguro es que empiece a meterse en el lenguaje musical con la guitarra de palo que hay botada en el rincón de la casa. Lo acústico es sinónimo de principio hace más de cien años y en la actualidad.

Por eso, de una forma tanto histórica o como social, el que los músicos de renombre dejen la electricidad de lado un rato representa, quizás de manera inconsciente, volver a la raíz del rock, ya sea emulando a los bluseros originales o para volver al punto donde se inició en la música. Y los melómanos somos quienes terminamos disfrutando y agradeciendo aquello.

Debido a esto es que les dejamos siete discos que son un buen ejemplo de lo que es hacer un disco Unplugged. Algunos son históricos como el Folk Singer de Muddy Waters, un verdadero encuentro con sus génesis musical; The Official Bootleg de Paul McCartney que se reencontró con varias canciones de The Beatles y que fue el impulso definitivo para los desenchufados de Mtv; Unplugged de Los Tres, el primer disco acústico de una banda chilena para el canal de cable; Korn experimentando nuevamente, mostrando que el new metal puede tener más de una interpretación, etc.


Jimmy Page & Robert Plant - No Quarter: Descargar aquí


Incubus - Mtv Acoustic: Descargar aquí


Stevie Ray Vaughan - Unplugged and Jamming: Descargar aquí


Muddy Waters - Folk Singer: Descargar aquí


Korn - Mtv Unplugged: Descargar aquí


Paul McCartney - Unplugged (The Official Bootleg): Descargar aquí


Los Tres - Unplugged: Descargar aquí


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19.12.08

Metal de otro mundo

Manuel Catrilef Cea

Para la escena metalera, innovar no siempre es algo intrínsicamente bueno. Es cosa de ver las opiniones sobre la era Load de Metallica o los discos X-Factor y Virtual XI de Iron Maiden para darse cuenta que cualquier inclusión o acercamiento a géneros ajenos a lo tradicionalmente metalero es casi asegurarse el rechazo de buena parte de los adeptos al estilo.

Nuestro país no es la excepción. El noventa por ciento de la bandas de este lado del mundo son una continuidad de los sonidos que se generan afuera, en muchos casos con resultados notables como son los chicos de Nuclear, por ejemplo. Lo cual no es ilógico, tomando en cuenta que si creces escuchando cosas de afuera, lo más seguro es que si te dedicas a la música termines haciendo algo similar por las influencias.

Pero de vez en cuando, hay gente que se atreve a salirse del metro cuadrado en que se suele mover, no para renegar de su pasado, sino que para formar un futuro. Dorso ha sido de los mejores ejemplos en Chile y su disco Espacium es una prueba más que no están dispuestos a quedarse en la comodidad de repetir siempre la misma fórmula.

La última placa de la banda de Rodrigo "Pera" Cuadra es de lo más notable que ha entregado la escena metalera de nuestro país. Con una base de Thrash-Death Metal pesadísima, las canciones están aderezadas con una notable combinación de otro géneros. Hay elementos jazzisticos que recuerdan tanto a Christian Gálvez como a Bela Fleck, en especial en el apartado de la guitarra, Yamal Eltit y Álvaros Soms se lucen simplemente. En tanto que la inclusión de secuencias electrónicas (teclados y baterías en particular) no quitan peso o incomodan, están en los lugares precisos y con una duración exacta que no hacen perder jamás el peso a la canción, y menos llevarla hacia el tan temido lado del pop.

El "Pera" con su habitual voz de demente pasada por algún tipo de distorsión y los sonidos machacantes del nuevo batero Fran Muñoz le dan esa habitual impronta algo demencial a la música de Dorso. Y a eso hay que agregar la particular temática del las letras del disco (que siempre en la banda han tenido alguna relación con el cine de ciencia ficción o terror de bajo presupuesto) que aporta su toque de locura: Un viaje espacial plagado de encuentros con seres monstruosos de otros planetas. No serán las mejores líricas de la historia, pero son absolutamente coherentes con la experimentación en el álbum. Además, no nos veamos la suerte entre gitanos, muchas leyendas del metal extremo no se caracterizan por tener buenos textos (Cannibal Corpse y Gorgoroth son buen ejemplo) y nadie se los enrostra.

Riff ganchéramente pesados, experimentación y solidez es lo que ofrece Espacium, que si es que hay que ponerle algún rótulo, sería Metal Industrial o Metal Avant-Garde y del bueno. Si 10 años se demoraron en sacar un disco con material nuevo de esta calidad, hay que dejar que se tomen su tiempo, claramente cosas así no se pueden sacar todos los días.

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15.12.08

El fresco y bullicioso funeral de Arcade Fire

Alejandra Zúñiga Cárdenas

Influencias musicales le han colgado hasta el cansancio, desde Neil Young pasando por Roxy Music, Talking Heads, Flaming Lips y David Bowie, quien reconoció su fanatismo al escuchar el primer disco de esta banda que se alzó como una especie de fresco y bullicioso nuevo aire para la escena canadiense. Funeral era el nombre de esa placa y fue lanzado el 2004, provocando el reconocimiento inmediato de su trabajo.

Aunque Arcade Fire atrae desde un inicio por una serie de, a estas alturas, lugares comunes sobre sí, como la gran cantidad de músicos en escena y la enorme variedad de instrumentos que incluyen cada una de sus canciones -violines, acordeones, pianos, guitarra, bateria y un largo etcétera-, así como las ya mencionadas influencias musicales, muy por lo demás ciertas, lo interesante de esta banda es la capacidad que han tenido para elaborar un sonido que no se jacta de ser único ni pionero, sino que por el contrario, destaca por lograr ese mismo efecto gracias a una ensamblada unión de elementos tomados sin pudor de muchas partes, así como también por carecer de vergüenza y soberbia, lo que es llevado a su máximo ejemplo cuando la banda se sube a un escenario: energía a borbotones que mezcla desenfreno, alegría y hasta inocencia, una escena que al igual que sus canciones funde al público en los distitos estados de ánimo del universo Arcade Fire.

Así, estos canadienses formados en Montreal en 2003 debutaron hace cuatro años con el que es considerado uno de los mejores primeros álbumes del último tiempo. Una placa que hacía alusión en su título a una lista de fallecimientos que habían rondado a los distintos integrantes de la banda, pero que contrario a lo que podría esperarse, no es un álbum lúgubre ni sombrío sino que en cambio, apela a una suerte de rabia por la pérdida junto a la alegría del recuerdo, ¿qué más humano que eso?

Funeral es una sucesión de temas donde se hace patente el talento musical y "literario" de la agrupación liderada por el matrimonio conformado por Win Butler y Régine Chassagn, en los cuales la elaboración de ambientes, casi como si cada uno de los temas fueran pequeños cuentos gritados, declamados o susurrados por esta dupla, nos pasea por fábulas de muerte, pérdida, enfermedad, crecimiento y renovación, todo envuelto en una conciencia épica de distintos alcances como aquella más rockera y desatada de Neighborhood 1 (Tunnels) y Neighborhood 3 (Power Out) o dramáticas como Crowne of Love y Wake Up, uno de los temas más desarmantes del disco tanto por su melodía como por su letra, que actua como una dolorosa procesión del paso a la adultez a la usanza de un antiguo coro griego, y que recuerda en ciertos pasajes a ese Bowie que Arcade Fire homenajea y junto al cual han interpretado este tema en más de una ocasión.

Un disco para contemplar el paso del tiempo desde la vereda de la no complacencia. Un ejercicio de catarsis musical que pone a este disco debut y a la agrupación general, en un lugar privilegiado de la música actual.

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5.12.08

Para ustedes....

Esta semana se cumplieron 4 años desde que partió LADO B! y en vez de aburrirlos con un discurso largo de lo gratificante que es hacer un programa de rock sin esquemas impuestos, queremos dejarles un regalo de aquellos. Aquí tienen ocho presentaciones de cada uno de los artistas que presentamos en la edición radial. Algunos son los recitales que hicieron en nuestro país, otras por razones de calidad de sonido, son en otras latitudes.

Sin más preámbulos:

Metallica, Santiago, Mayo de 1999: Descargar aquí

The White Stripes, Estonia 2005: Descargar aquí

G3, Live in Tokyo 2005: Descargar aquí

Jarvis Cocker, Paris 2007: Descargar aquí

Slipknot, Phoenix Arizona 2005: Descargar aquí

Pearl Jam, Santiago 22 y 23 de Noviembre en Santiago 2006: Descargar aquí

Roger Waters, Santiago, Marzo 2007: Descargar aquí

Steve Vai, Alive in The Ultra World, presentaciones en varios países de la gira del disco Ultra Zone: Descargar aquí
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1.12.08

El galope desatado de Patti

Por Pamela Ramírez R.

"Jesus die for somebody's sins but not mine" (Jesús murió por los pecados de otros, pero no los míos) reza con tono desafiante Patti Smith en "Gloria", la obertura del que sería su primer álbum, lanzado en 1975 y titulado "Horses". Frase que hasta hoy resuena en los oídos rebeldes, tal como la entrada al rock & roll de esta mujer desaliñada e imponente, que en nada quería parecerse al estereotipo de la mujer frágil, objeto y complaciente que hasta hoy destacan en la industria musical.

La portada de "Horses" no puede tomarse sólo como una fotografía tomada por el famoso Robert Mapplethorpe, sino como una especie de manifiesto estético, una de las facetas del discurso contracultural de la Smith, develado además en sus letras, música y actitud contestataria. Elementos que la llevaron a ser nombrada "la abuela del punk", por ser una clara influencia y una de las semillas iniciales para la escena que surgiría a fines de los setenta. Pero, títulos fuera, Patti Smith trasciende a las categorías que tanto gustan a la prensa, y por sí sola se sustenta como una artista completa y única.

El "Horses" fue la primera muestra en estudio, donde desde un comienzo se marca un estilo al momento del cantar-recitar de sus temas, con su voz despreocupada y rasposa, la cual potencia ese trance cercano a lo onírico llamado "Land" o más conocido como "Horses", con versos de "Land of a Thousand Dances", del compositor y cantante Chris Kenner. La canción es una de las más conocidas del repertorio de Smith, con sus espasmódicas letras que nombran "horses, horses" y que Johnny Rotten de los Sex Pistols llamaría "horshit, horshit" al ver a Patti Smith y su banda en su primera visita a Inglaterra. Una pequeña señal de que aún al ser nominada la abuelita del punk, la propuesta de la Smith era vista como algo más sofisticado para el desparpajo punketa de los Pistols.

En "Horses" Patti Smith está más conectada con la poesía de un Bob Dylan, la libertad y experimentación de un Jimmy Hendrix, por ejemplo, sintetizados con la energía e intensidad de la propia cantante y compositora. Así que los invitamos a escuchar este álbum que desde ya pueden descargar Aquí!

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Saludos!!

24.11.08

Cuando la Rutina no Aburre

Por Patricio Salazar

Lo bueno de que el Rock And Roll sea un invento relativamente nuevo sobre la faz de la tierra (la verdad es que 60 años es la nada misma), es que aún podemos deleitarnos con los exponentes más grandes del género. Muchos de los que han dado forma a la bestia andan dando vueltas por ahí, con muchas ganas de decir algo más.

Por ejemplo, la gente de Led Zeppelín planea reunirse una vez más para salir a “romperla” como antes, Cream el año pasado dio cuenta de su calidad con una serie de conciertos, Metallica destruyó varios records con la salida de su nuevo disco, etc, por lo que los seguidores de este tipo de música podemos seguir disfrutando de los más grandes.

El turno ahora de es AC/DC. Los australianos acaban de lanzar su disco “Black Ice” que es una dosis a la vena de “vieja escuela”. Ese rock riffero, marca registrada de la mano derecha de Malcolm Young, que invita a caminar con “groove” por la vida mientras se le guiña el ojo a cuanta muchacha se cruce por delante.

Los solos de Angus Young, la otra cabeza de este monstruo, siguen siendo electrizantes y obligan a agarrar cualquier cosa que se asemeje a una guitarra para empezar a saltar por la pieza haciendo el “Paso del Pato” con los ojos cerrados para lograr sentir esas líneas melódicas en su real dimensión.

Y para que ahondar en la ya característica voz de Brian Johnson, quien termina de dar la identidad a la agrupación con ese constante tributo al sello impuesto por Bon Scott, allá por la década de los 70. Lejos lo mejorcito que han sacado en varios años y esa es la gracia, para los que nos perdimos la salida al mercado de “Back in Black”, ahora podemos escuchar un gran trabajo de una tremenda banda en vivo y en directo.

Obviamente no se puede esperar que AC/DC hayan renovado su repertorio de sonidos, cosa que tampoco es necesaria para esta banda. Ellos son de los pocos artistas que son capaces de existir sobre si mismos. No necesitan evolucionar su sonido, porque básicamente ellos son el Rock And Roll. Es el resto de los grupos los que tienen que tomarlos como referencia para llegar más allá, mientras ellos se van convirtiendo en un pilar cada vez más sólido en esta historia.

La misión de AC/DC es decirle a las nuevas generaciones “escuchen, así se hace rock and roll… aprendan”, situación que se logra con Black Ice. El disco está lleno de pentatónicas bluseras, una que otra guitarra slide, batería relajada y esos gruesos riff por acordes llenos de onda. En una actualidad músical que pareciera reducirse a los samplers y las bases hip hop, ese disco parece ser un buen regalo para que tu hermano chico enmiende el camino para que en el futuro podamos disfrutar de música con la mis cantidad de “pelotas” como la de AC/DC.

Y como en Lado B no nos quedamos sólo en palabras, acá está el link para que puedas descargar el disco: Descargar aquí

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16.11.08

Una perfecta máquina de hipnosis

Por Manuel Catrilef Cea

Dentro de la nueva "invasión británica" que vivió el mundo musical a mediadios de los '90, Radiohead fue la banda que más arriesgó en su sonoridad por sobre cualquier otra. Desmarcándose de la obviedad de aquel movimiento por colgarse de The Smiths o The Stone Roses, la banda de Tom Yorke tenía referentes al otro lado del atlántico, en particular el sonido del rock alternativo de finales de los '80 y comienzos de la nueva década, aquel que terminaría decantando en lo que fue el grunge, representado por bandas como R.E.M o Pixies.

Innegable es también la influencia, en aquellos años, de otras agrupaciones británicas, My Bloody Valentine y Pink Floyd son parte de la esencia y en particular de la atmosfera de las canciones. Todo lo anterior se vio incipientemente en la placa debut Pablo Honey (de 1993 y que fue opacada en sí misma por el excelente tema, a pesar de muchos, Creep), pero sería el siguiente disco que demostraría ante todos que Radiohead era más que una banda de canciones melancólicas y autocompasivas.

The Bends fue lanzado en 1995 y fue la placa que inició el embobamiento/idolatría permanente hacia la agrupación. Quizás aquellos "síntomas" se deban a que el sonido que comenzaron a patentar los ingleses a partir de este disco tiene algo de enfermizo, bipolar si se quiere, en el sentido que se encuentran momentos sumamente enérgicos, con mucha guitarra distorsionada, manifestando rabia de forma muy estilosamente británica (lejos de una bestialidad descontrolada), pero además existen otros instantes en que la música se deja llevar por cierto estado de melancolía impregnada de una buena dosis de sustancias lisérgicas. Psicodelia de finales de siglo, psicodelia que no necesita canciones de más de 4 minutos y medio para lograr engatusar.

Por todo aquello queda la duda es que si este sonido ambivalente surgió directamente de las entrañas de la banda o es algo sumamente calculado, porque siempre aparece ese grito desesperado en el momento exacto, ese punteo poco pulcro pero melódico de guitarra, esos coros conmovedores, etc. Una perfecta máquina de hipnosis.

A diferencia de lo que se pueda pensar, Radiohead está lejos de ser solo la genialidad de Tom Yorke en esa intensidad desprolija al cantar, también está el notable trabajo en la sonoridad y de los tiempos de la guitarra de Jonny Greenwood, los pequeños arreglos melódicos de la batería de Phil Selway (demostración que no hay que ser virtuoso para lograr que un batero sea más que un metrónomo) son los elementos que terminan por completar un disco que te deja prendido con la música y pensando con sus letras (pónganle atención a Fake Plastic Trees y a Black Star).

Quizás el disco no llegue a la perfección de OK Computer por culpa de temas que originalmente no estaban incluidos (High and Dry se desechó de Pablo Honey y se puso el demo que grabaron en aquella ocasión con un par de arreglos en el álbum), pero es aquí donde hay que buscar donde comenzó el incesante experimento sonoro que la banda ha seguido durante su carrera.

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6.11.08

Goliath ha hablado

Por Pamela Ramírez R.

Desde sus inicios e incluso si nos remontamos a algunos aspectos de su anterior proyecto At The Drive In, The Mars Volta nos ha volado la cabeza con sus composiciones que vacilan entre una desatada energía y el trance hipnótico, dualidades que van en crescendo y que por eso mismo los han acercado al rock progresivo.

Esa energía que siempre ha caracterizado a los Volta, vuelve en gloria y majestad y como protagonista en su disco lanzado en enero de 2008 "The Bedlam in Goliath". Si antes teníamos una muestra en satisfactorias dosis, ahora la intensidad del grupo liderado por Cedric Bixler Zavala y Omar Rodríguez Lopez se extiende en los 12 temas que componen el álbum. Comenzando con "Aberínkula" la experiencia Goliath no te suelta, conquistándote con la mejor síntesis de The Mars Volta, los toques latinos en sus percusiones, el alarido proyectado de Bixler y los riffs envolventes de Rodríguez López.

Sin duda, la presencia del nuevo baterista de la banda, Thomas Pridgen, le inyecta a esa energía siempre presente, una frescura que deslumbra en todo el disco, marcando el paso con dureza y toques metal a mi gusto, sin echar pie atrás, conjugándose con carácter con el resto de la banda. Ejemplos hay para regalar como en "Goliath" (lejos uno de los mejores temas de los Volta), "Ouroborous" y "Metatron". El virtuosismo de Pridgen casi se robó la película en la presentación de Mars Volta el pasado 3 de noviembre en el SUE, que ante algunos problemas técnicos pudo demostrar su solidez y dejarnos con gusto a poco por la escasa hora de show.

Cabe destacar la participación en las guitarras de John Frusciante, quien ya ha colaborado con los Volta en álbumes anteriores y que en esta ocasión le impregna un toque funk a los temas.

"The Bedlam..." mantiene el afán de los Volta por hacer que sus temas complementen un concepto o una historia. En esta ocasión el ocultismo y la mala suerte los rondó, gracias a una Ouija que Omar Rodríguez López compró en Jerusalem y regaló a Bixler, la cual usaron en giras y en el período en que desarrollaban este disco, lo que según ellos les trajo una racha de sucesos funestos, como la pérdida de material, el colapso nervioso de uno de sus técnicos, entre otros. Fuera así o no, Goliath (la tabla en cuestión) habla fuerte y claro en este disco, y a pesar de la rara suerte, provocó el mejor de los efectos para la discografía de The Mars Volta.

En fin, juzgue por usted mismo a través de nuestro link donde puede descargar este discazo, que desde ya inscribo como uno de los mejores del 2008.

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Saludos!

27.10.08

Una chica como ella, en un lugar como ese


Por Patricio Salazar

En los '90 el grunge tenía héroes y fisonomías muy claras. Los chicos de Nirvana, Alice in Chains, Soundgarden, Pearl Jam, etc., eran chascones, pelilargos, rudos, depresivos y displicentes. Cualquier aspirante a este grupo debía tener en cuenta este formato, sobre todo tras la muerte de Kurt Cobain en 1994, año en que la caricatura de este tipo de músico se instaló para siempre.

Las malas imitaciones no se hicieron esperar. Un montón de grupejos (que realmente me da soberana lata nombrar) trataron de apoderarse de estos elementos para instalarse dentro de lo que estaba pegando. El cliché no tardó en aparecer y todo lo que representaba la generación X se prestaba para un sketch de Saturday Night Live.

Dentro de esta etapa es en que aparece Tracy Bonham, una chica oriunda Oregon en Estados Unidos. Tras una adolescencia marcada por sus estudios de violín y posteriormente canto en el Berkley Collage Of Music, en 1996 lanza el disco “The Burdens of Being Upright” que fue un batatazo comercial ese año.

La canción “Mother Mother” revolucionó los charts, a esas alturas saturados de grunge y dándole paso al New Metal, permaneciendo un mes en el número uno norteamericano. Y es que esa canción, y el disco en particular, tenía variados elementos que lo hacían novedoso.

En primer lugar tenemos a una cantante musicalmente muy dotada, capaz de introducir dulces violines a canciones oscuras. Una voz que no se intimida al pasar desde un suave murmullo hasta un grito desgarrador y que en todo momento mantiene algo siniestramente femenino que llama poderosamente la intención.

En “Shark Can't Sleep” se nota claramente esta interacción. Si bien hay una clara influencia de Nirvana en esta canción (y en casi todo el disco), Tracy no intenta ser una versión femenina del rubio de Aberdeen. Ella es una chica y se expresa como tal. Su voz es dulce cuando debe serlo y poderosa cuando se quiere hacer escuchar. Es capaz de seducir bajo cristalinos acordes disminuidos y desconcertar sobre punkies quintas distorsionadas.

A pesar de que después de este disco la carrera de Tracy no logró consolidarse, The Burdens of Being Upright” es un disco que merece ser escuchado.

Para descargarlo sólo haz clic aquí